Como la Caridad, la Virgen de la Piedad aparece con su hijo muerto en su regazo, generando éste un punto de vista que se enriquece con la diagonal que dibujan sus piernas, mientras que la disposición de la Virgen se ha hecho más rica en posibilidades espaciales que la Patrona, puesto que sus dimensiones son mayores . Esto se debe probablemente a que la imagen de la Virgen de la Caridad fue concebida para ser vista en el fondo de una capilla, sobre un altar, en tanto que la Piedad es una imagen procesional, que ha de generar a su alrededor una atmósfera envolvente en torno a su hijo que necesariamente llame la atención a cuantos espectadores la admiren. A pesar de seguir unos mismos rasgos compositivos existen unas notables diferencias entre las imágenes de ambas Vírgenes, resultado de la interpretación libre de la realizada por Capuz. La Virgen de la Caridad, transida por el dolor, tiene la mirada perdida y no mira a su hijo, mientras que con su mano izquierda le sostiene la cabeza. Además lleva en su pecho un corazón con siete puñales, como símbolo de sus siete dolores. En cuanto a la imagen del Cristo de Giacomo Colombo yace muerta sobre su madre, con la boca entreabierta y con las heridas dejadas por la corona de espinas en su frente, con una expresión inquietante. Por su parte, la Virgen de la Piedad de Capuz, con su ademán de profundo dolor, se inclina abatida, y observa sobre su regazo el cuerpo exánime de su hijo. Por otro lado, la imagen de la Piedad cuenta con un corazón con seis puñales, simbolizando uno de los momentos representados por el sexto dolor de María. Por lo que se refiere a la imagen de Cristo, su rostro se encuentra sereno a pesar del enorme sufrimiento al que ha sido sometido en tanto que su cabeza reposa sobre el hombro izquierdo.
La Virgen de la Piedad de Capuz desfiló en procesión desde 1926 a 1928 gracias a que su salida fue costeada por el Casino Taurino, hasta que en 1929 –el día 26 de febrero- se constituyó la Agrupación de la Santísima Virgen de la Piedad, a partir de ese momento la salida fue costeada por algunos socios protectores y sus penitentes fueron miembros de la Agrupación. Desde entonces la Agrupación estuvo sacando las procesiones a la calle hasta la actualidad, con la interrupción del intervalo correspondiente a la Guerra Civil, en la que la imagen permaneció en la capilla que tenía en la iglesia de Santo Domingo, convertida en almacén de víveres, sepultada entre sacos de naranjas y patatas, motivo por el cual se salvó de la destrucción, si bien sufrió algunos desperfectos que fueron restaurados por el escultor valenciano José Alfonso Rigall, que a la sazón se encontraba haciendo el servicio militar en Cartagena, intervención que no fue del agrado de la Agrupación ni de la Cofradía, por lo que se solicitó la presencia de José Capuz en Cartagena para retocarla. A partir de entonces, como consecuencia de los deterioros causados por el paso del tiempo, ha sufrido diversas intervenciones, la última en julio de 2007, lo que ha permitido que permanezca tan bella y esplendorosa como siempre para admiración de todos cuantos tenemos el privilegio de contemplarla y acompañarla en los desfiles procesionales.
El Lunes Santo tiene lugar la Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad. La imagen de José Capuz es llevada a hombros por parte de los hermanos de la Agrupación de Portapasos-Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad por las calles de Cartagena seguida por varios miles de personas que cumplen así alguna promesa.

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