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Sunday, January 13, 2013

"En una tierra milenaria" de Amitav Ghosh.

Hola amigos:
Acabo de terminar de leer "En una tierra milenaria" de Amitav Gosh. Se trata de un libro de viajes extraordinario que se remonta al siglo XII y aborda , a la vez,  algunos dilemas de nuestro tiempo.

Aunque considero que el libro está muy bien documentado y es interesante creo que no termina de ser atractivo para todo el mundo, debido, precisamente, a la narrativa histórica que introduce continuamente.


Es la historia de dos indios en Egipto. El primero de ellos es Bomma,  un esclavo del siglo XII; el segundo es el propio autor, Amitav Ghosh, quien se tropieza con el siervo en los márgenes de unas cartas escritas por el amo de éste. Despertada su curiosidad,  Ghosh viaja a la mítica tierra de los faraones en 1980 para conocer a fondo la vida de Bomma. Su búsqueda que se prolongará durante diez años se inicia en una pequeña aldea, Lataifa. 

Allí, Ghosh convive con unos personajes que le ayudan a separar la realidad  de las suposiciones y para quienes «el mundo exterior aún está lleno de las maravillas de lo desconocido». 

Amitav Ghosh se mueve entre el presente y el pasado, entre su propia experiencia vital y la de Bomma, para crear un retrato singular del microcosmos que ambos han habitado. 

Es un libro de calidad, al que yo no le doy mi visto bueno porque a pesar de plantear un tema extraordinario no me ha sabido conquistar.




Me quedo con la siguiente reflexión:

"Las historias sobre aquellos disturbios son siempre las mismas: cuentos que nacen de una explosiva barrera de símbolos; de ciudades en llamas a causa de una vaca encontrada muerta en un templo o un cerdo en una mezquita; de gente asesinada por llevar un lungi o un dhoti, dependiendo de donde se encontraran en ese momento; de mujeres destripadas por llevar velos o un color bermellón, de hombres desmembrados por el estado de sus prepucios.

...Yo no habría esperado que entendieran el terror a los símbolos que sentía un indio."



Saturday, January 12, 2013

"El tiempo entre costuras" de María Dueñas.


Leí el "El tiempo entre costuras" cuando salió y me pareció una novela estupenda.


Es la historia de una joven modista empujada por el destino hacia un arriesgado compromiso en el que las telas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada de algo mucho más turbio y trascendente. 

Bajo esta trama esquemática se tejen múltiples lecturas trasversales que la convierten a un tiempo en una novela de superación personal, una novela colonial, una novela de amor, una novela de conspiraciones históricas y políticas, y una novela de espías.

  EL TIEMPO ENTRE COSTURAS avanza con ritmo imparable por los mapas, la memoria y la nostalgia, trasportándonos hasta los legendarios enclaves coloniales de Tánger y Tetuán, al Madrid pro-alemán de la inmediata posguerra y a una Lisboa cosmopolita repleta de oportunistas y refugiados sin rumbo. Se trata en definitiva, de una aventura apasionante en la que los ateliers más selectos, el glamour de los grandes hoteles y las oscuras misiones de los servicios secretos se funden con los valores eternos de la lealtad, la amistad y el amor.

La historia te va enganchando poco a poco hasta que no puedes dejar de leer hasta terminar.

Es lo que yo llamo un 5 estrellas. Lo recomiendo totalmente.


Tuesday, January 8, 2013

"La sonrisa de las mujeres" de Nicolas Barreau.

 La publicidad de "La sonrisa de las mujeres" dice en portada: "Este libro te hará feliz".


Bueno, la realidad es que a mí, muy feliz  no me ha hecho. 

Es un libro muy sencillo, te entretienes una horas con él y poco más. No se necesita mucho para escribir una historia así en un fin de semana excepto una idea ingeniosa.

Quizás París...sí, creo que París es lo mejor que contienen sus páginas. 


"...En París, de vez en cuando, llueve a cántaros y sopla el viento del norte tan fuerte que parece no haber resquicio donde refugiarse. Como cuando las borrascas llegan al corazón y no sabemos cómo ni dónde esperar a que escampe. Para Aurélie las casualidades no existen. Una tarde, más triste que nunca, se refugia en una librería y en un libro. Arrebujada en sus páginas, Aurélie reencuentra la sonrisa que creía haber perdido para siempre."



Sunday, January 6, 2013

"Contigo escucho las estrellas" de Linda Gillard.




 "Contigo escucho las estrellas" es un libro que leí hace algún tiempo y que recomiendo a todo el mundo que quiera mirar el mundo desde otra perspectiva.

...Te llevo porque eres la primera persona que conozco que creo que podría apreciar mi mundo de la manera en que yo lo hago.

- ¿Y en qué consiste esa manera?
-En verlo con toda la mente y todo el cuerpo, no sólo con los ojos.



Una historia de amor nada convencional, sensible. Real, con personajes creíbles. Esperanzadora. Hace creer en el poder del amor y en que éste siempre tiene oportunidades.

Te cambia la manera de ver una discapacidad, y te hace reflexionar profundamente. 

¿Cómo explicarías los colores a una persona ciega? ¿cómo le harías comprender la altura de un árbol, la grandeza de una montaña, la inmensidad de una catedral? Las respuestas más sencillas    en este bonito  libro.




Friday, January 4, 2013

"Misión Olvido" de María Dueñas



  




Después de haber leído el primer libro de María Dueñas, "El tiempo entre costuras", que me fascinó,  "Misión Olvido" es un libro que a pesar de leerse con mucho agrado, no me arranca la exclamación de "Me encanta". 
Mi impresión es que mejora conforme avanzas en sus páginas y vas adquiriendo una mayor panorámica. Libro correcto, con una buena trama, interesante, con pinceladas históricas, bien escrito, pero tan en su sitio que no salta la barrera de mi corazón.


Lo aconsejo a todos los cartageneros, sobre todo a  aquellos que quieran rememorar ciertos detalles de nuestra ciudad. Da gusto leer capítulos donde puedes mentalmente visualizar las calles y los lugares de los que te va hablando la autora.  Me quedo con la siguiente frase del libro:


"...ante las jugadas que el destino nos pone insospechadamente por delante, a veces no se puede aplicar la razón."

Tuesday, November 27, 2012

Los Hijos de la Tierra. Jean M.Auel

Los hijos de la Tierra es el  nombre de una hexología escrita por la estadounidense Jean M. Auel y traducidos al castellano por Leonor Tejada. Los hechos de la histoira ocurren en Europa durante el Paleolítico, a mediados de la Glaciación de Würm.
La protagonista , Ayla, es una mujer de cromagnon que me ha tenido enganchada a cada uno de los seis libros desde este verano y ahora que los he terminado siento un síndrome de abstienncia. Me falta algo por las noches cuando me voy a la cama.
Recomiendo le hexología completa a todos aquellos que no la conozcan y estoy segura de que el buen lector no se sentirá decepcionado.





El Clan del Oso Cavernario
 
En la última fase de la Era Glacial, cuando neandertales y cromañones compartían la tierra, Ayla, una niña Cromañón de 5 años, queda aislada de su tribu por culpa de un terremoto y es acogida por un grupo de neandertales. Valiente e indomable la joven al principio inspira sorpresa, luego cautela y, por fin, es aceptada por parte del clan. Iza, la curandera y Creb, el Hombre Santo, cuidan de ella. Ayla se interesa por las cacerías y los preparativos de las armas, algo que está prohibido a las mujeres y que ella, no obstante, domina con maestría.



El Valle de los Caballos

Tras ser expulsada del clan de los neandertales, la joven Ayla decide buscar a los de su propia estirpe, los cromañones, y emprende un viaje lleno de peligros y aventuras hasta que encuentra una cueva donde refugiarse durante un tiempo.
Su extraordinario instinto de supervivencia y su mente inquieta le llevarán a grandes descubrimientos como hacer fuego «de piedra» y domesticar animales, entre ellos, la yegua Whinney, que se convertirá en su fiel compañera. Por otro lado, tendrá que combatir la soledad y el dolor por ese hijo de 'espíritus mezclados' que tuvo que dejar atrás.
El destino conduce a Ayla hasta Jondalar, un hombre del clan de los zelandonii herido, a quien lleva a su cueva para curarlo. Durante estos meses de convivencia comparten conocimientos, aventuras y sentimientos.




Los cazadores de mamuts

Después de unos meses en el Valle de los Caballos, la pareja formada por Ayla y Jondalar inician un nuevo viaje. Cuando se encuentran con los mamutoi, un clan de cromañones, deciden permanecer una temporada con ellos.
Los mamutoi son cazadores de mamuts que ya utilizan los huesos y el marfil para tallar esculturas, construir viviendas y fabricar herramientas. Con la piel de los mamuts fabrican vestidos y, además de cazarlos, los honran espiritualmente.
En la relación entre Ayla y Jondalar surgen las primeras dificultades, cuando coinciden con Ranec, un hombre atractivo, de rasgos exóticos, que se enamora de Ayla.


Las llanuras del tránsito
 
Ayla y Jondalar se despiden de los cazadores de mamuts y emprenden un largo viaje a través de Europa que durará más de un año, hacia las tierras de Jondalar, territorio de los zelandonii, lo que hoy en día es el Sur de Francia.
La pareja, acompañada de dos caballos y un lobo amaestrado, se expone a grandes peligros al atravesar ríos, glaciares y desiertos. Pero también compartirá habilidades y descubrimientos con diversos clanes, con los que se encontrará a lo largo del camino.
A pesar de todas las dificultades a las que deben enfrentarse, la pareja, impulsada por el fuerte deseo de establecerse finalmente en un lugar y conseguir un hogar, decide continuar el trayecto a través de una tierra inhóspita y desconocida.





Los refugios de piedra

Tras un difícil viaje a través de Europa, Ayla y su compañero llegan finalmente a la Novena Caverna de los zelandonii, el hogar de Jondalar, hoy día en el valle de la Dordoña francesa.
Los zelandonii sienten fascinación por las nuevas ideas que aporta la joven pareja pero también se muestran recelosos. Les llaman especialmente la atención el portalanzas, una nueva arma de caza muy eficaz, así como el rápido método de encender fuego con pedernal y pirita de hierro; sin embargo, el lobo domesticado y el extraño acento de Ayla causan reticencia.
Pero, gracias a sus habilidades curativas, su inteligencia y sus conocimientos, la protagonista Ayla logra finalmente ser aceptada, formaliza su relación con Jondalar y encuentra en la líder espiritual de la Novena Caverna una nueva compañera con quien compartir sus conocimientos.


La Tierra de las cuevas pintadas

Hace ya muchos años que Ayla, la niña cromañón, fue expulsada del Clan del Oso Cavernario y que inició su largo viaje por todo el continente europeo. Finalmente, en este libro, La tierra de las cuevas pintadas, se ha establecido en la cueva de donde procede su compañero Jondalar, con quien ha tenido una muy deseada hija llamada Jonayla. La joven lucha por encontrar un equilibrio entre sus nuevas obligaciones como madre y su preparación para convertirse en líder espiritual y en curandera. Durante su formación queda muy impactada al contemplar las maravillosas pinturas que se encuentran en algunas cuevas y le ayudan a sentirse especialmente cercana a la Madre Tierra.









Saturday, September 8, 2012

El clan del oso cavernario

Hola amigos, hoy quiero hablaros de una serie de libros que he leído este verano. Se trata de El clan del oso Cavernario, El valle de los caballos y Los cazadores de mamuts. Les doy una calificación de 5 estrellas y los recomiendo a todos aquellos que disfruten con una buena novela entre las manos.

Se trata de una serie de 5 libros, denominada LOS HIJOS DE LA TIERRA, en los que la escritora Jean M. Auel reconstruye con rigor científico la vida y costumbres de nuestros antepasados. 

Tengo que decir con respecto a estos libros que me los recomendó una amiga mía, Carmen Alcaraz, y que he quedado altamente satisfecha con su lectura. Las personas que conozco y que los han leído o lo están haciendo son todas de la misma opinión.



La historia nos situa a Ayla, una niña de 5 años Cromañón que tendrá que crecer y desarrollarse en una tribu de Neanderthales con los inmensos problemas que ello conlleva tanto a la niña como al resto del Clan. Se trata de un choque brutal entre las costumbres de dos culturas diferentes dentro de un marco con bastante rigor científico.
Ver página a página cómo la niña se hace un lugar en los  corazones de los miembros del Clan no tiene precio, a mí me ha encantado.


Wednesday, March 21, 2012

La edad de la inocencia. Edith Wharton.


Hola amig@s, esta noche quería hablaros de un libro que leí hace tiempo. Se llama "La edad de la inocencia" y quería compartir con vosotros lo que me enseñó.
El libro iba creciendo conforme pasaban los capítulos, la historia maduraba conforme la leía y me hizo revivir mi propia madurez en algunos aspectos de mi corazón.

¿No os ha pasado nunca que habéis disfrutado al máximo un libro? ¿Que os sentís identificados con algunas escenas o conversaciones, que las vivís en primera persona, que se os pone un nudo en el estómago? 

Yo creo que esto ocurre cuando estás en el momento idóneo para asimilar el contenido del libro, para sentirlo mientras lo lees.

No sé cómo explicarlo: en diferentes momentos de tu vida y llevando contigo experiencias distintas vives el libro de una manera u otra.

Algo así me pasó a mí con "La edad de la inocencia".

Es difícil resumir cómo me conmovió, pero de alguna forma me hizo pensar en esos convencionalismos sociales que te niegan vivir, en lo que aparentamos y en lo que verdaderamente somos, en la lucha que a veces se crea entre razón y sentimiento, en el Amor… y sobre todo en qué es, cómo se manifiesta y las diferentes formas de vivirlo.

He creído comprender que la realidad está donde uno la vive y que a veces son más reales unas cosas que otras con independencia de dónde se desarrollan, que las marcadas diferencias entre el bien y el mal, lo honesto y lo deshonesto, lo conveniente y lo desaconsejado, dejan muy poco hueco para lo imprevisto, y que cuando nos amarramos a la rutina, a la costumbre, a lo social, nos volvemos tímidos y poco imaginativos.

En el libro hay un trocito donde ella le da a entender a él que se sienten cerca precisamente porque están separados y que es precisamente la distancia la que les permite ser ellos mismos y por lo tanto verse tal y como son.

Hasta este punto de madurez caminé simultáneamente al lado de los personajes de este libro...
 pero yo le preguntaría a Edith Wharton cómo se libera uno del dolor que produce aceptar esto, por qué el corazón que llega al conocimiento de esta realidad en vez de serenarse ante su descubrimiento se mantiene en un continuo estado de agitación.

                                                                                        Rosa



Sunday, March 11, 2012

El Mito de la Diosa Fortuna. Jorge Bucay


Hubo una época en que los destinos de la humanidad dependían de los caprichos de los dioses.
El Olimpo era el templo en donde se cocinaban los más bellos y los más horrendos sucesos del mundo terrenal.
Terremotos, guerras, amores trágicos y monstruos invencibles eran creados, enviados y decididos por la comunidad mitológica.


De entre todos, Zeus era el más imponente. Jefe y padre de  de todos los demás, gobernaba con mano dura y hacia valer su voluntad y capricho sobre cada suceso, cada hecho, cada instante.
Como todos los dioses griegos, Zeus distaba mucho de ser moralmente correcto, éticamente respetable o políticamente justo. Más bien se le describe como irascible, caprichoso y autoritario.
Pero además Zeus era famoso por su insaciable apetito sexual. Siempre estaba enamorándose, conquistando o llevando a la cama a alguna hembra, algún jovencito y alguno que otro animalejo simpático y seductor .
De sus aventuras sexuales, (no eran épocas de preservativos ni de cálculos controladores de natalidad), nacieron algunos dioses, varios semidioses y unas cuantas criaturas extrañas.

Una noche, borracho de vino y de pasión, Zeus se acostó con la hermosa Thetis, diosa de lo legal y lo justo, a la que hacía tiempo, le había echado el ojo.
De esa unión entre lo anárquico y lo que debe de ser, nació Thyké (para los romanos Fortuna), hermosa muchacha que gozaba de los favores de su padre (cosa bastante poco frecuente en la vida de Zeus).

Cuenta la leyenda que ya desde pequeñita, Zeus la mandaba a buscar y la hacía conducir a su presencia para que permaneciera cerca de él.
Para intentar entretenerla, el dios supremo pidió a cada uno de los habitantes del Olimpo que enseñara algo a su hija preferida.
A Mercurio, específicamente, le encomendó que la entrenara para correr más rápido que nadie.

Ya a los ocho años, Fortuna movía los pies más rápido que los alados tobillos de Mercurio y era capaz de ganarle una carrera a cualquiera: dios, humano o bestia.

A Deméter le pidió que le enseñara todo sobre la cosecha y los árboles frutales. Fortuna sabía diferenciar, con velocidad y precisión, cada una de las especies vegetales de Grecia. Sabía dónde crecía cada arbusto, cuándo florecía cada plantita y cómo cosechar cada siembra.

A Hera, su legítima esposa, Zeus no le pidió nada. Quizá por celos, la diosa de la estabilidad, y la familia, no quería ni ver a Fortuna.

De hecho, cuando Thyké cumplió los quince años, Hera impuso en el Olimpo una regla de moralidad:
-       “nada de hijos bastardos entre los dioses.”

Aquellos que no fueran hijos de una unión pura, debían morar entre los humanos . . . sin embargo ya era tarde para contrariar a Zeus, el astuto jefe había urdido un plan para que Fortuna, por fuerza, se quedara entre los dioses, y no solamente no fuera rechazada, sino todavía más cuidada y mimada por todos.

Para ser un dios, como se sabe, hay que ser inmortal, sano, joven y bello de forma permanente. Esto se conseguía bebiendo cada mañana la cantidad necesaria de néctar y comiendo la dosis imprescindible de ambrosía, los alimentos sagrados que otorgaban esos dones.

Cuando el entrenamiento de Mercurio y Deméter hubo terminado, Zeus anunció cambios en el Olimpo.

A partir de aquel día, el néctar y la ambrosía no aparecerían mágicamente en una botella en la cesta de sus desayunos, sino que se encontrarían en los primeros frutos de cada mañana de los árboles de la tierra.

Las primeras manzanas, los primeros melocotones, las primeras fresas de cada día llevarían en su pulpa los nutrientes mágicos para mantener a los habitantes del Olimpo jóvenes y saludables, y por lo tanto, inmortales y por lo tanto, dioses.

Para evitar que los humanos comieran de esos poderosos elixires, Zeús dictaminó que el más pequeño rayo de sol  que bañara los frutos recién nacidos inactivara los líquidos tan preciados.

El plan estaba completo. Pero  - ¿quién podría reconocer y recolectar los primeros frutos del día, tan hábil y velozmente como para que las primeras luces del sol no los alcanzaran? Unicamente Fortuna.

Y así fe. Todas las madrugadas, Fortuna salía presurosa a recorrer toda la tierra para recoger los primeros frutos de cada árbol antes de que el sol dañara su maravilloso contenido. Los reunía en un cesto y velozmente los subía al Olimpo para el desayuno de los dioses, que aplaudían y festejaban su eficiencia

Una mañana Fortuna no llegó a  tiempo, los dioses empezaron a desesperarse. No pasaba nada si un día no se alimentaban del néctar pero si la ausencia se prolongaba, morirían, enfermarían o peor aún, envejecerían.

Una comisión de dioses, fue a buscar a Fortuna por las calles de Grecia.  Allí, se enteraron de que un pescador la había atrapado accidentalmente mientras lanzaba sus redes al Egeo. Fascinado por su belleza y sorprendido por el destino final de su carga, no quiso dejarla partir.

Los dioses se aparecieron ante el pescador y le preguntaron que quería a cambio de dejarla ir. El hombre temblando preguntó:

-       puedo pedir lo que quiera?
-       lo que quieras, dijeron, los dioses, - se te concederá y la dejarás en libertad.

El pescador pidió, y todo lo solicitado le fue concedido, después de lo cuál Fortuna estuvo otra vez libre.

Los dioses volvieron al Olimpo. Su provisión de alimentos estaba otra vez a salvo y en buenas manos.

Entre los humanos empezó a correr la voz: “el que atrapara a Fortuna podría pedir a los dioses  lo que quisiera, porque ellos se lo concederían a cambio de su libertad”.

Enterada del peligro, Fortuna tomó más y más precauciones, y pidió al resto de los dioses que le enseñaran algunas cosas más en beneficio mutuo.  De Diana aprendió a escabullirse para que nadie la viera. Empezó a viajar con mucho sigilo, sin dejar que se notara su presencia.

De Afrodita, a peinar su hermoso y largo cabello bien estirado y rematado en una maravillosa trenza que, en lugar de peinar hacia la espalda como había hecho hasta entonces, empezó a dejar caer hacia delante, saliendo de su frente y descendiendo hasta el pecho.

De Urano aprendió a no dejarse atrapar por nadie, y de Ares la estrategia de la guerra. Posiblemente como producto de todo este aprendizaje, y por temor a que le tendieran una emboscada, al hacer su camino habitual, Fortuna decidió que su andar no debía ser previsible.

Para evitarlo, tomó una caprichosa decisión: su pie jamás debería de pisar su propia huella . . .

Un poco por hábito y mucho seguramente por sus excentricidades, esta decisión se volvió obsesión, y la diosa Fortuna se cuidaba muy bien de no volver a pasar dos veces por el mismo lugar.

De Baco aprendió las virtudes del vino para así emborrachar a los que consiguieran atraparla y escaparse, dejándolos sin nada.

Cuenta la leyenda, que sigue siendo cierto que si en tu camino atrapas alguna vez a la diosa Fortuna, los dioses te concederán lo que desees para que la dejes libre.

Por lo tanto . . . recuerda . . .

  • Deberás estar atento, con los ojos bien abiertos y la mirada curiosa.
  • Deberás cambiar de lugar en vez de esperarla siempre en el mismo sitio, porque bien podría ser que ya haya pasado por allí y nunca repita su paso.
  • Deberás verla acercarse, reconocerla.
  • Tendrás que acercarte cuando pase por tu lado: si te distraes no podrás agarrarla ni de la trenza porque ésta cuelga hacia delante.
  • Si se te escapa, no la persigas, porqué corre mucho más rápido que tú.
  • Sólo aprende y permanece alerta para la próxima vez que te cruces con ella.

//PART 2