Saturday, October 29, 2011

Hagamos juntos un graffiti


Mis poemas. Dep Legal: MU- 2231-2007


Es sólo cemento,
cemento negro que me ciega.


Kilómetros de autopista, carreteras
que unen ciudades distantes
pero en el fondo iguales.

Grandes torres y edificios,
nubes negras, polvos rápidos,
tóxicos, contaminantes.

 Personas que deambulan por las calles,
¡qué digo! ¿deambular? 
no es ésta la palabra,
es un andar con rumbo fijo
sin tiempo para nadie.

Dormir a la intemperie
es un cáncer que nadie quiere,
se relega a los pobres e indigentes,
inadaptados sociales.

Vagabundos,
que ocultan en sus ropas sucias
miradas de nostalgia,
corazones rotos 
atrapados en un viaje 
que no conoció el alquitrán
el asfalto, ni el cemento.

¡Dónde quedaron los caminos,
las tierras, los bancales…!

¡Hagamos juntos un graffiti!

¡Volvamos a pintar los pueblos,
las flores, las fuentes, los grillos y los sueños!

                                         Rosa

Friday, October 28, 2011

El valor de las cosas. Historia Zen.


El valor de las cosas. Una historia zen



Es frecuente en la actualidad encontrarnos con personas que tienen la autoestima muy baja, consecuencia directa, muchas veces, de intentar vernos reflejados en los estereotipos de hombres y mujeres que la sociedad nos impone a través de sus carteles  publicitarios, de las pasarelas de moda y de los actores y actrices de cine. !Dios mío! ¿hasta cuándo nos vamos a dejar engañar por una serie de personas cuyos únicos fines son los económicos?  


Pero más grave que esto, es desde mi punto de vista,  nuestro propio fallo porque la autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos y esto es algo que nadie puede hacer por nosotros. Podemos considerar que somos personas valiosas, inteligentes y con muchas cosas que aportar o podemos pensar que nadie nos querría si nos conociera realmente porque somos poca cosa. Aquí os dejo una bonita historia zen que espero que sirva para que ninguno de nosotros vaya por la vida esperando que cualquiera descubra nuestro valor. Valemos lo que nosotros queramos valer y solo las personas entendidas saben reconocernos.

Esta es una historia que nos enseña que el verdadero valor de las cosas solo puede ser apreciado por un experto.


"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.



-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.



-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta a la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡58 monedas!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

Dedicado a mi zombi preferido

Thursday, October 27, 2011

Tierra entre tus manos



Mis poemas.
Dep. Legal MU-2231-2007
¡Soy tierra entre tus manos!

Peina mi cuerpo con tus dedos
y lléname de caricias,
como peina el labriego el campo,
como cuida el sol la tierra
con sus manos de seda.
                        
Riega mi cuerpo con tu boca
 y cúbreme de besos,
como moja la lluvia el fruto,
como besa el agua la tierra
con su labio húmedo.

Siémbrame con tus palabras de ensueño
y enloquece mis oídos con halagos,
como habla el jardinero a su planta,
como crece la flor a su cuidado.

Quiero ser tierra, 
en tus manos de hombre de campo
y amanecer a tu lado cuando cante el gallo
 y el sol despierte los primeros tallos.

Ser la causa de tus manos rudas,
tener tu vida en mis manos,
ser yo vida entre las tuyas...

y cuando el sol se ponga por poniente
volver a casa incrustada en tus uñas,
apurando hasta el último latido.

Amor, ya calienta el sol los campos
y prepara nuestra cama la cosecha.

                                           Rosa

La flor de la honestidad. Fábula China

Esta noche me gustaría hacer una reflexión para todos nosotros que vivimos en una época donde lo importante parecen ser los resultados, los logros, los éxitos visibles... mientras que cultivar el valor de la honestidad ha quedado relegado a un rincón del ángulo oscuro.
Somos capaces de inventar cualquier excusa para no decir que nos equivocamos y admitir ante los demás que no llevamos la razón.
La verdad, la sinceridad, la humildad...no son virtudes publicitadas en los dibujos animados para niños ni proclamados en la vida del adulto. ¿Hemos confundido el significado de la palabra éxito?


Si he terminado este día, jueves 27 de octubre, sin traicionar mis creencias y mis sentimientos, si no he permitido dejar de ser yo misma en función de quedar bien o de obtener resultados... puedo decir bien fuerte que hoy ha sido un día de éxito.
DE NOSOTROS DEPENDE. 

Aquí os dejo una bonita fábula china.
                                                               LA FLOR DE LA HONESTIDAD


Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe
de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de
acuerdo con la ley, él debía casarse. 



Sabiendo esto, decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su esposa. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientas y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los
comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía
que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.


Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber
que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: 

"¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la
corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes
estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" 



Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy
loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por
lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz"

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas
más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las
más determinadas intenciones. 



Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: 
"Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la
flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura
emperatriz de China"

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que
valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres,
amistades, relaciones, etc. 



El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. 


Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía
pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor
era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado.


Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre
que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha
y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. 



Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una
escena tan bella. 



Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención.
Después de pasar p
or todas, una a una, anunció su resultado. Aquella
bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. 


Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: 


"Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles"



Wednesday, October 26, 2011

El Mar que llevo dentro


EL MAR QUE LLEVO DENTRO

Me siento a mirarlo y me parece un milagro
cómo cambia de forma a su gusto y a su antojo,
ayer lo recuerdo agitado y salvaje,
hoy, paz y calma ante mis ojos.

Y se cuela en el alma de hombres
de honor y gran coraje, pescadores humildes
marinos, piratas y salvajes.

Y nunca es igual y siempre es el mismo,
¡cuánto más lo miras, más lo conoces!
y ¡cuánto más lo conoces más te asusta!
y aun así lo amas y lo admiras.

Te atrapa, te engatusa, te da, te quita,
te trae y te lleva con un vaivén
que te adormece, te gana, te vence,
te estremece y nunca lo olvidas.

Si amas, ya lo sabes;
el Amor es el Mar que llevas dentro,
te gana, te vence, te estremece,
y nunca lo olvidas.

Te trae y te lleva, te da y te quita,
te engatusa, te atrapa,
¡cuanto más lo conoces mas te asusta!
y aun así lo amas y lo admiras.

Y aman todos; marinos, piratas y salvajes,
y se cuela en el alma ante tus ojos
adoptando la forma que quiere
“Es un capricho de Dios”
                                   es un antojo.

                     Rosa
Mis poemas. DEP Legal: MU-2231-2007

//PART 2